Y te fuiste… arrastrando mi corazón… Que no solo latía, sino que vivía y se moría por una caricia, un abrazo, o simplemente una mirada vaga y sin sentido proveniente de ti…
Te lo llevaste y me dejaste sin amor…Como un completo egoísta… te lo llevaste…Desgarraste la piel, abriste la carne, dejándola al rojo vivo, y lo arrancaste de su lecho…
Te maldigo… pero a la vez te bendigo… lo primero, por mentirme y engañarme… lo segundo… por albergar una gran farsa que libró mi alma del vacío de la soledad y la llevó a conocer el amor, aunque falsamente correspondido…
Soy solo una muñeca de trapo, sentada en un rincón… abandonada… vacía, sin alma… No río, no hablo, ni siquiera lágrimas derramo… ya se secaron…… La cadena con que ataste mi cautivo corazón, forjada por ti mismo fue… por tus actos, por tus palabras… cada abrazo, tus besos... me embriagaban con el elixir preciado de tus labios… y tus miradas,… aquellas miradas… que… ese solo acto embargaba mi ser y borraba por completo mi mente…
¡¡Tus palabras!!... ¡¡Sí!!... Tus palabras me hicieron caer en tu red… cual mosca en la telaraña… cual viuda negra, me enamoraste y me atrapaste… para luego solo saciar tu sed de nuevos corazones, delicados como el cristal, que quebraste de un golpe… solo querías vaciarme y hacerme tu víctima…
Juraste amor… quizás a cuantas fue lo mismo… lo peor… creí… y te entregué todo el mío de verdad… ¿pero... tú?...
Te amé… y a pesar de todo aún digo que te amo… porque solo aquello que es querido puede ser odiado…
… te fuiste… arrastrando mi corazón, sin mirar atrás… te lo llevaste y lo rompiste, sin compasión y con mi gran dolor…
Más...
no notaste que dentro de él…
ibas tú…
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario